Naturaleza Francisco Acuña

Latido

Tus manos fueron siempre
una promesa sin tiempo
una intuición que bailaba en los sueños
de un amor que esperaba paciente
translúcido sereno se posaba en cada
despedida en cada lágrima susurrando en mi oído
la esperanza del encuentro la alegría
de tan anhelada paz de los besos
que saben a sonrisas de las miradas
que cantan confianza de las caricias
que destilan porvenir
manos que sostienen este encuentro
manos refugio manos hogar
que guardan el latido profundo que nos abraza. 

 

Patricia Michelangeli. 

 

 

Francisco Pancho Acuna

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